Esclavos del odio – @Contradiction_

Contradiction @Contradiction_, krakens y sirenas, Perspectivas

No quiero asustarte, pero no te vayas.

Me hace feliz que me mires, que me abraces, me beses, me acaricies.

No te vayas.

No te asustes cuando veas los rotos, coser no es lo mío.

Tampoco es lo mío recordar fechas, saber cuando rendirme o vivir despreocupada.

Yo me preocupo, sí, me preocupo mucho.

Soy nerviosa, muy nerviosa.

De ese tipo de nervioso que va por dentro y se acumula.

Estoy llena de tristeza, dolor, sueños a medio cumplir y todo dentro de una mente muy confusa.

Tremendamente insegura, jodidamente herida.

Como una muñeca o un títere olvidado.

Y tendré miedo, frío o incluso sueño, aunque apenas duermo.

Me despierto gritando muchas veces y otras tantas llorando.

Aprendí a odiarme tan bien que lo de quererme me suena a chino.

Sé lo que valgo, pero siempre se me olvida.

Quiero que te quedes, quiero quedarme.

Cambiaría todo mi mundo por esconderme en el tuyo.

Sí, así de rápido.

Soy así de boba, me vuelvo adicta a lo que me da vida.

Has cambiado el llanto por sonrisa y el dolor por amor.

Y ni siquiera lo sabes.

No te vayas. Por favor.

Quédate, quédate el tiempo que tú quieras.

Quédate a mi lado.

Y gracias, mil gracias;

Por mirarme y sonreír como si lo que vieras fuera maravilloso.

Por oírme reír y reír conmigo y no de mí.

Por observar cada mínimo cambio en mi expresión y entenderlo.

Por ser. Por estar.

Por cada minuto de felicidad.

Quédate.

No me devuelvas a la oscuridad.

 

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