Epitafio – @Mous_Tache

Mous_Tache @Mous_Tache, krakens y sirenas, Perspectivas

Este año sólo hemos podido venir a visitarte mi hermano y yo. Mamá estaba ocupada con los preparativos de la reforma de la casa que recientemente ha adquirido junto a nuestro padrastro.

No veo por aquí a ninguno de tus escasos amigos, ni de visita ni residiendo, puede ser que lo olvidaran.

– Papá nos quería…

Tu hijo me abraza con fuerza y me besa en la mejilla. No puedo evitar llorar.

Fuiste tú y tu testarudez la que te condujo a quedarte sólo. Encerrado en tu pequeña casa, cada día más encerrado en ti. Tú contra el mundo, las cosas debían hacerse siempre a tu forma, jamás transigiste, jamás…

Llegué a creer que te odiaba, ¿sabes?

Sabías que te morías y no se lo dijiste a nadie. Cabezota hasta el final.

Dejaste una sola carta dirigida a mí. Contenía una vieja fotografía desgastada de nosotros dos, tú muy joven y yo de bebé en tus manos, en pañales y con dos coletas. Nos mirábamos, sonreíamos.

La ausencia y la pérdida, esas puertas giratorias de los sentimientos…

Paso mi mano por la piedra de tu lápida, lisa, fría, recorriendo con mi dedo los bordes de las letras grabadas en ella, las mismas que manuscritas en un pequeño trozo de papel acompañaban a la fotografía y que componen tu epitafio:

«Que nos una la muerte, sólo nos separó la vida»

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