Entrando por la salida – @GraceKlimt + @ldealista

GraceKlimt @GraceKlimt, krakens y sirenas, Perspectivas

¿Sabes?
La vida es una puta mierda maravillosa. Por eso yo me agarro fuerte a ella, porque como a todas las de su oficio, me muero por besarle la boca, pero nada, es imposible. Sólo me ofrece sexo, y finge por un rato que me quiere y me llama cariño. Y esos ratos siento que si me pongo de puntillas toco el cielo con las puntas de los dedos. Pero entonces se levanta y se va. Y me deja sola. Y eso es un desastre.

Ya no sé…
Ya no sé si eres mi remedio o mi enfermedad. Si cuando me dejé llevar por primera vez se me estaba abriendo una puerta o se me estaban cerrando 3 ventanas. Y ahora me falta el aire. Y a ti te sobra. Tu sonrisa me dice que me quede, pero mis miedos me dicen que me vaya. Y así vamos, unas veces ganan mis miedos, y otras veces pierde tu sonrisa. Así que, una vez más, delicadamente arranco con mi boca ese nuevo pedazo de ti que me he comido entre más cariño que amor.

¿Pero sabes?
Yo ya no me rindo. No me da la gana. Así que no me quedo llorando cuando se va. Me recuesto en la cama, y observo mientras se viste. Le miro el culo y pienso un segundo que ojalá el mío fuese tan jodidamente perfecto, antes de que cierre la puerta y me diga adiós. Y me levanto, busco el vestido con la falda más corta, me lo pongo, y sigo.

Pero no sé…
No sé si realmente te hago bien con todo esto. Siempre pensé que era mejor darte una parte de mí a no darte nada. Así lo creía, y así lo quería… A pesar de la injusticia de no querer darme al 100% y sin embargo recibirte a ti al 200%. El mundo es injusto, ambos lo sabemos, sólo que yo intento maquillar con caricias mi egoísmo y sentirme más humano y menos verdugo.

¿Y sabes?
Pienso mucho en contarte mil tonterías. Yo qué sé. Que he soñado con dragones. Que canto fatal. Que igual la declaración me devuelve pasta. Que no me gusto si fumo. Que el otro día me reí en el cine. Que no sé si creo en Dios. Que cuando me muera quiero que no duela. Y que si de algo estoy segura es que viviremos en otros mundos o en otras vidas, o algo así. Pero que esto no se acaba. Que todo pasa.

Y lo que menos sé…
Es qué hacer si no te tengo en mi vida. Porque no es con quién quieres pasar el resto de la vida… Es sin quién no estás dispuesto a pasarla. Y yo no estoy dispuesto a pasarla sin ti. Y quiero que me cuentes tus tonterías, porque tu compañía me arropa. Porque me he acostumbrado a llenar contigo esos vacíos que siempre he tenido y que desconocía hasta que llegaste. Porque con lo que me das me siento completo y de repente todo tiene sentido.

¿También sabes?
Las cosas se me han puesto cuesta arriba. Y entonces, he intentado empezar la casa por el tejado. Tirar por la borda el barco. Cerrar la ventana para que no salte el amor. Atrancar la puerta con cerrojos para que no se vaya el frío. Saltar en marcha dentro del tren. Parar el mundo para subirme a él. Poner luminosos de Bienvenido a la salida, para que vuelvas a entrar de nuevo.

Y tampoco sé…
Tampoco sé qué pasará mañana. Pero no imagino un mañana sin ti. Porque eres el zapato de mi china. La garganta de mi espina. La rueda de mi falo. Ay, mi falo…Cómo te gusta mi falo y vaya ojos me pones de vicio… ¡Ay, perdón! que me pongo con los innuendos sexuales y me pierdo. ¿Por dónde iba? Ah, sí. Pues eso, que no sé qué ocurrirá mañana, porque la incierta naturaleza de lo nuestro deja las puertas tan abiertas que se nos cuelan todas las ganas.

¿Sabes lo mejor?
Incluso hay noches que no siento la mano fría del pánico atenazándome. Y eso mola. Porque no sé qué es lo que mueve el mundo. Pero sí sé que al mío el miedo lo paraliza. Y parece que se ha largado, por fin. Y yo ya no tengo que odiar como jamás quise a nadie. Estoy cumpliendo la promesa. Creo que ya no te odio. Ya ves.

Lo peor…
Es que ya me voy, y no siento remordimientos. Ya estoy fuera, y tú dentro. Y es que mientras me lo permitas, voy a seguir siendo tu secuestrador emocional. Quién te haga temblar con besos de plástico y con caricias estudiadas. Quién te… Buffff! Llevaba como hora y media aguantándome, qué a gusto. Eso es la pizza barbacoa que tomamos para cenar, y que ando regulín de la tripa desde que fui ayer al restaurante indio…. Demasiadas especias y así estoy… Es que… ¿A quién se le ocurry? ¡JAJAJAJA! Esto va a Twitter!! Anda, qué sucio está el espejo del ascensor. Debería haberme afeitado. Aunque creo que debería dejarme barba. Sí, voy a dejarme barba. Para joderte mejor.

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