El secreto de El Cairo – @MenteDeTísica

dkys colaboraciones Improvisando letras, Retos

El viento cálido y seco del desierto llegaba a la cubierta del barco donde nos llevaría a destino. El cansancio hacía mella en mí pero sabía que llegaríamos hasta el final. Esta vez sí, esta vez lo íbamos a conseguir.

Recuerdo cuando nos reíamos cada vez que el destino truncaba nuestros planes y, por una cosa o por otra, aplazábamos el viaje a Egipto. Lo tomábamos con humor, aún sabiendo que el tiempo se nos echaba encima y jugaba en nuestra contra. Cómo de pequeña me contabas que allí las mujeres vestían con velo y acudían a la oración mientras me ajustabas la falda del uniforme del colegio y me atusabas el pelo, aunque tú nunca habías ido, aunque aquel fue siempre tu sueño.

Hemos visitado templos traídos piedra a piedra y reconstruidos dentro de impresionantes museos alrededor del mundo, admirado objetos dentro de urnas por su valor incalculable, hemos leído historias de dioses y de campesinos, pero nunca llegamos a visitar el país.

Pero esta vez estamos aquí, tocando la arena, pisando las piedras, bebiendo su té, en este último viaje que haríamos juntas. Tus cenizas quedaron alojadas en dos pequeños saquitos de tela en mis bolsillos de los que iba cogiendo pequeñas cantidades que se convertían en apenas una nube gris que iba quedando en las calles, en los zocos, tu esencia se mezclaba con el olor a especias y a perfumes baratos. No fue fácil elegir así que empezamos por que te quedaras un poquito en las calles de la ciudadela, en el patio de la mezquita y otro poquito lanzado desde lo alto del minarete. Me abría paso en el caos de la ciudad y sin saber cómo llegué hasta el pie de la gran pirámide donde vacié los bolsillos, donde vacié el alma, donde te ibas a quedar para siempre, como hacen las diosas, para toda la eternidad.

A mi madre.

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