El secreto de El Cairo – @imposibleolvido

dkys colaboraciones Improvisando letras, Retos

El bar EL CAIRO era un rincón olvidado, un bar de esos dónde jamás llevarías a tu chico en vuestra primera cita. Suelo plagado de colillas, techos amarillentos y paredes desconchadas.

La tristeza y el recuerdo de “algún día fue mejor” flotaba en el ambiente y aún así…

Es allí donde acudo a recordarte, es sobre el taburete más alejado de la entrada, aquél sobre el que apenas da la luz en el que suelo sentarme a beber, a dejarme embotar los oídos con la charla incesante y repetitiva de algún baboso de turno. Uno de estos borrachos de barrio cargados de problemas y grados de alcohol a partes iguales.

Es allí, llenando mis pulmones de humo rancio, donde mejor recuerdo tu sonrisa, donde entablo mi soliloquio particular, conmigo misma, cual Molly Bloom, solo que con los labios pintados de rojo Puta, y con signos de puntuación, ¡que por algo me llevaron a un colegio de pago!, y siempre empieza igual mi divagar, mi copa de ginebra y…

Como en un vaso ancho de cristal grueso, tintineas en mi mente como el hielo, te sujeto en mi mano y refresco, esa sed que con nada se calma, como la rodaja de limón que flota… le aportas aroma al recuerdo. Tu sonrisa la imprimo sin fallos, como un calco, en el borde del vaso.

Te bebo, ya que no puedo siquiera rozarte… el sabor a Ginebra me embriaga como me embriagaría tu boca cuando la mordiese. La tónica es el punto amargo q abofetea mi cara, las gotas q resbalan en el cristal son las que perlarían tu frente y, no debo pensarte y aún así…

No puedo ya verte y aún así…

termino mi copa,  sonrío al que hace rato me habla, sería tan sencillo quererlo, sería tan cómodo… lo calibro, me dejo llevar, lo admito. Pero no puedo acabar de hacerlo porque sé demasiado bien que  no eres tú, es otro.

Invento otra excusa y sonrío sintiéndome mala al hacerlo, y feliz, porque sé que en el  fondo prefiero seguir de nuevo dibujando tu boceto hasta que al fin seas mío.

Supongo que sabes al leer este relato porque te pienso tanto aquí, en este ruinoso escenario, con la melodía repetitiva de la maltratada máquina tragaperras de fondo, con la mirada obscena del camarero en mi escote…

Pero ese será nuestro secreto, amor.

El secreto de EL CAIRO.

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