El quid de la cuestión – @Mous_Tache

Mous_Tache @Mous_Tache, krakens y sirenas, Perspectivas

Suele pasarme una vez cada diez años que necesito frenar la vida, dejar de avanzar por inercia, encontrar algún paraje solitario donde perderme y elegir el tronco de un árbol donde reposar mi espalda y mis pensamientos para intentar alcanzar mi particular Nirvana.

Desde que tengo uso verdadero de razón, la cuestión siempre fue la misma: ¿Para qué?

Nunca he sido un radical ni en lo terreno ni en lo metafísico. Creo que todo, absolutamente todo, tiene su parte de verdad aunque esta sea incomprensible o para entenderla haya que abstraerse e intentar divisarla desde un plano diferente.

No discuto la existencia de Dios, el que me ha tocado por factores ambientales, ni la existencia de otros, aunque cada vez que avance la ciencia deje menor espacio a estas soluciones divinas de las ecuaciones de lo inexplicable. Llámenme ustedes agnóstico.

Dudo firmemente de la existencia del más allá, del Valhalla y la reencarnación. Que las luces al final del túnel no son más que un proceso químico de autoprotección ante el miedo a lo desconocido y que tras la muerte no hay nada más. Y créanme que agradecería infinitamente llegar a estar equivocado.

No me incineren ni me metan en una caja de madera. Déjenme en contacto con la tierra, que nada se crea, nada se destruye y que mis átomos se transformen en parte de otras vidas.

Y aparece de nuevo la cuestión. ¿Para qué? ¿Para qué luchar por mejorar y no sólo subsistir cuando se es consciente del tipo de fin que a uno le espera?

Nada de lo vivido década tras década, árbol tras árbol,  ha conseguido hacerme cambiar de opinión sino reafirmarme en mi forma de ver las cosas, cada vez más.

Tengo la cuestión, me falta el quid.

Quizá el quid, la esencia, sea en sí mismo el propio hecho de formularme la pregunta.

Creo que continúo luchando por permanecer en la memoria de quien me conoció, de mis amigos, de mis hijos… Que ante mi recuerdo puedan sonreír y sientan que valía la pena tenerme entre ellos.

Como ven, magnífica teoría basada en mi experiencia que sólo viene a trastocar el alma. Irónico, pero sí, mi mente empírica está convencida de la existencia de un «algo» interno más. Algo que habita en nosotros y que se transfiere sin haber conseguido aún dilucidar de qué forma ni a qué destino.

Agnóstico, empírico y algo contradictorio, sí, así soy yo.

Me levanto de donde me he sentado, con las posaderas entumecidas pero algo más convencido de estar más cerca de la solución. Tengo otros diez años por delante hasta el próximo árbol en los que intentar buscar las respuestas para encajar todas las piezas de este puzzle que es la vida en una carrera en la que no tengo ninguna prisa por llegar a la meta, disculpen mi sinceridad.

Puedes seguir a @Mous_Tache  en Twitter