El primero y el último – @Mous_Tache

Mous_Tache @Mous_Tache, krakens y sirenas, Perspectivas

Es demasiado pronto para todo. Un par de horas después el sonido que hacen los zapatos al caminar será amortiguado por miles de sonidos de una ciudad que aún duerme. Un par de horas después estará abierta alguna cafetería en la que diluir con movimientos autómatas un sobre de azúcar en un café y pensar en lo que pudo haber sido y ya no será, no por imposible sino por decisión propia.

Quedan atrás un par de pantalones, alguna camisa, tres o cuatro libros y la ilusión de compartir un proyecto en común que hoy se muestra como truco de un torpe prestidigitador, una mera ilusión.

Hay percepciones que activan resortes en el cerebro haciendo saltar todas las alarmas, descargas eléctricas que comienzan en la nuca y activan un mecanismo que comprime pecho y estómago, banderas de peligro que conocía demasiado bien.

Hay quien confunde bondad con imbecilidad. Quien interpreta los intentos de conciliación con conquistas y cesiones de territorio sobre los que ir construyendo los muros de su fortaleza, del yo soy así, del lo tomas o lo dejas. Hasta que no queda espacio, hasta que te revelas y te retuerces para poder seguir sobreviviendo, alzas la voz para que te tengan en cuenta y esta es interpretada como una rebelión al Statu Quo imperante.

Cena con amigos, los tuyos, que coincide con el día que se cumplen tres meses de estar juntos. Me dices al oído que después de la cena han quedado para tomar unas copas y que al ser compañeros de empresa casi es mejor que me vaya a casa que debo estar cansado. La verdad es que no lo estoy e insisto en acompañaros. Me dices que claro, que no te importa, pero no me has dirigido la palabra ni en el local ni en el taxi que nos devuelve a nuestro piso para despedirte con un seco «Buenas noches».

Resortes, clicks,… Estando juntos, me has hecho sentir solo.

No ha sido para tanto pero ha sido suficiente. Ha sido el primer desprecio y también el último.

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