El monasterio – @joseviejodedios

dkys colaboraciones De principio a fin

Dio el último sorbo al vaso de whisky y pensó que esa noche no terminaría como solía ser habitual. Sentado en el borde de la cama, con la cabeza entre las manos, pensando si su cadáver quedaría más bonito con un disparo o con dos.

Se dirijieron hacia un monasterio en el que Miguel había estudiado en su juventud. Aparcaron en unos cipreses un poco alejados de la puerta principal; Miguel cogió el hábito y se dirigió a la puerta principal donde le esperaba un fraile con cara de pocos amigos por la intempestividad de las horas. Pidió hospedarse en una habitación y el fraile que le miraba como si ya le conociera de antes le acompaño hasta su celda.

Salió de la celda y caminó por los oscuros y vacíos pasillos del monasterio que daban a las celdas de los veteranos hasta que llegó a la puerta. Buscó a Marta y le dijo que se pusiera otro hábito que tenía guardado para ella, aquello la fascinó; escondió su rubio cabello en la capucha y fueron hacia el monasterio, entraron en la habitación y ajenos a ellos unos ojos perdidos en la oscuridad habían seguido todos sus pasos.

Observar a Marta envuelta en hábitos le producía un placer increíble; palpó por debajo de las faldas y notó que estaba desnuda, poseído por un ansia desbordada le sacó el hábito con rabia y la poseyó en aquel camastro envuelto a olores de herrumbre y húmedas. Al salir vieron al prior del convento, pero lo que dejó perplejo a Miguel era que todavía conservaba aquella escopeta y que el de la puerta no era si no el propio prior que le había seguido durante todo el rato. Los disparos se oyeron en todo el monasterio.

Desayunó rápidamente y…

Dejó a los niños en el colegio después de dar un beso a cada uno y asegurarles que a la salida estaría esperándoles y no dejó de mirarlos, orgulloso, hasta que traspasaron la puerta y le saludaron con la mano.