El día de mañana – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

El futuro siempre ha sido un fantasma atractivo. Te mira desde el mañana con ojos de misterio. Algunos dicen que lo han visto. Interpretan los signos de las estrellas y de los sueños, usan mancias oscuras y remotas, acusan a visiones y a profecías, para hablarnos de cómo es, dónde, cuándo y quién. La mayoría miente. Y eso nos deja en el paraje inconcluso de la especulación.

Algunos «conectados» te plantean haber vislumbrado un fantasma aterrador, sin esperanza. Su confianza en el poder destructivo del hombre, infinito, tocando realidad. El fantasma futuro, a ojos de estos adivinos, muestra paisajes apocalípticos áridos, naturaleza muerta, flora y fauna devastada.

Hay seres más ingenuos, o por alguna razón, más convencidos en la bondad de la naturaleza humana. Personas que se la pasan pregonando la evolución en la luz de almas que trascienden. Para ellos, el despertar está cerca, y el fantasma futuro muestra una sociedad limpia, libre de guerras y corrupción, un nirvana donde todos los hombres y mujeres viven más allá del sufrimiento y alcanzado un nivel de evolución que les permite alcanzar la felicidad. En mi opinión, no es que mientan, pero son como niños, se dejan llevar por sus fantasías y deseos. Ellos también, se equivocan.

El fantasma que conocí, no pertenece ni al primero, ni al segundo escenario. Nunca he sido ambicioso, ni me consideré especial. En general, nunca había tenido contacto con lo sobrenatural, pero por alguna razón, los «nuncas» y los «siempres» le plantean un reto irresistible al universo, carcomiendo su tendencia a convertirlos en mentira. Así que mi «nunca» se quebró como un frágil vaso de cristal lleno de aguardiente al caer al piso del sucio bar tras la detonación. El olor a pólvora, la sangre, el frío incomprensible.

El futuro. Su fantasma atractivo, misterioso, absoluto. La oscuridad. El todo. Casi las doce… el día de mañana: mi muerte. 

No tuve miedo.

 

Visita el perfil de @alasenvuelo