¿Dónde fue? – @IstarCollado

IstarCollado krakens y sirenas, Perspectivas

“¿Dónde fue?” –me preguntas. Dónde fue… Y yo, de nuevo, te lo cuento.

Fue en la noche de un domingo, en la verbena de tu pueblo. Y yo ni pensaba ir. Llevaba todo el día trabajando con mi padre, y estaba reventado. Pero Migue, insistiendo e insistiendo: que si “no me hagas esto, que no me voy a echar novia en la vida y aquí ya las tenemos todas vistas”. Que si “no me seas soso que al final te vas a convertir en un ermitaño”… Total, que por no oírle más, decidí acompañarlo. Y lo que yo no sabía era que esa noche, gracias a Migue, iba a encontrar a la mujer más hermosa que jamás he conocido. A la única mujer a la que he amado y amaré.

Aún te veo aparecer, por detrás del puesto de los helados, con ese vestido blanco que contrastaba con aquellos ojos verdes que no podía dejar de mirar. Aquella mirada dulce que se cruzó con la mía apenas unos segundos, y el rubor de tus mejillas. Tus pasos suaves, con esa cadencia rítmica que me hechizaba. Y la expresión de tu cara, la inocencia de ese rostro de mujer que ayer no era más que una niña, o tal vez de esa niña que mañana sería una mujer. Esa mujer con quien he tenido la dicha de compartir la vida entera.

Y ya me has hecho llorar. Otra vez. Pero tranquila, que recordarlo, al final es un consuelo. Recordar cada segundo contigo. Todo lo que hemos vivido. Los momentos compartidos. La llegada de nuestros hijos. Las despedidas de tantos seres queridos. Las zancadillas que nos ha puesto la vida y que siempre pudimos superar. La felicidad. Porque si alguien me pregunta qué es lo primero que pienso cuando pienso en ti, es eso: Felicidad.

Y ahora me miras, con la mirada perdida. Y yo volveré a… iba a decir vivir, pero más bien a dejar pasar la vida hasta que vuelvas a despertar de tu letargo y pueda pasar de nuevo unos instantes contigo, que cada vez son más cortos. No sabes cómo me duele.
Hasta que oiga tu voz, que de nuevo me pregunte: “Cariño, cuéntame cómo nos conocimos, ¿dónde fue?”. Ya he perdido la cuenta de todas las veces que te lo conté. Y sé que la perderé de las que me quedan por contártelo de nuevo. Dónde fue.
Todo fue en tu corazón y el mío, aunque al tuyo tu cabeza no le deje recordarlo.

 

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