Desaprendiendo – @Imposibleolvido

Olvido @Imposibleolvido, krakens y sirenas, Perspectivas

Hoy abro las ventanas que dan al exterior.

Oreo cada rincón de mi persona.

Inhalo el aire cerrando los ojos buscando quizás que limpie cualquier atisbo de ti.

He cerrado por fin el libro de lo nuestro. De golpe. Sin rastro de lágrimas en mis mejillas.

Sin estómagos encogidos por la pena.

Sin excusas vanas y vacías de contenido.

Ya no me dueles.

Soy libre al fin.

Encaro esta nueva etapa repleta de dudas, de retos nuevos, de preguntas planteadas en el último momento, de inseguridades provocadas por tu omnipresencia, de carencias.

¿Pero sabes lo más gracioso? Que me voy con una sonrisa en los labios. En paz. Hice todo lo que estuve en mi mano e incluso lo que debió estar en las tuyas. Peleé con todos los recursos a mi alcance. Te mostré todo un abanico de posibilidades para nosotros. No te molestaste en intentarlo. No pude hacer más, lo sabes. Lo hice todo. Lo sabes.

Hoy alguien me llama cada vez que me nota distante, aún cuando intento ocultarlo para no molestar a nadie como solía hacer contigo.

Hay alguien que se interesa en lo que me apetece a mí en cada momento, aún cuando le diga de hacer lo que él prefiera, él me insiste en que sea yo la que elige. Flipante, ¿Verdad?.

Hoy hay alguien que se conforma con oírme sin interrumpirme porque lo aburran mis palabras. Alguien que se asegura de que sonría cada vez que hablamos. Siempre. Sin excepciones.

Sé que puede sonarte a fantasía. Que puede que pienses que es un gilipollas o que no tiene ni puta idea de cómo tratarme. Es más que posible que lo pienses, conociéndote.

Pero espera que aún me guardo lo mejor. Este alguien consigue sorprenderme a lo largo del día de muchas maneras, es capaz de conseguir que me humedezca de placer con un simple mensaje.

Me mira y me ve. Me toca y me siente. Me folla el alma con sus ganas de mí. Joder si lo hace. Me toca sólo utilizando su voz erizando mi piel. Y sus ojos, bueno, tiene los ojos oscuros de quien guarda todo un mundo perversamente perfecto y por su brillo al mirarme sé que está hecho a mi medida.

No, no voy a echarte de menos. No sigas preguntándome si estoy segura de lo que voy a hacer. Jamás he estado tan segura de algo.

Porque ese alguien me ofrece su mano para caminar a su lado, juntos, descubriendo a cada paso que demos el camino. No tengo que quedarme atrás para que seas tú el que viva nuevas experiencias mientras yo te espero en casa. Él me ofrece su mano.

Sí, a estas alturas de la carta debes de pensar que voy fumada pero, y ahí va otra, él me hace ver que sin ir fumada la vida es mucho más brillante.

No, no quiero darte celos. No quiero más escenas en las que tú te llenas de motivos y yo de culpas. No quiero más lastres en mi espalda, ahora ya no me caben porque me han salido alas.

Que tengas mucha suerte, amor. Y gracias. Tengo mucho por desaprender.

 

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