Deberíamos estar fallando – @kike_vasallo

Enrique Vasallo @kike_vasallo, krakens y sirenas, Perspectivas

Lo bonito del amor es que se parece a la locura.

De fondo
suena La Canción de las Noches Perdidas
te levanto la falda, suspiro
sabiendo que esta noche
no estoy tan solo como la Luna.
La mano que sobra te aprieta el cuello
y te acerca la oreja a mi comisura:
Tienes mi corazón en tu puño.
Susurro.

No deberíamos estar fallando
todo lo que fallamos
sino follando
todo lo que deberíamos querer.
Porque si me fallas
te follo
pero no te hago el amor.
Y el amor es ligero
y pide versos libres,
como tú y como yo,
libres sin cadenas ni cuerdas
eso tan solo en la cama, amor.

Mírame cuando te corras
y sí, tu gime:
-¡Dios!
que yo digo:
-Dime.
Y devuélveme mi corazón
tatuándomelo con arañazos
en la espalda.
Porque pocas cosas
hay más bonitas
que arremeter,
a golpe de cadera,
contra ideas fijas
y hacerlas temblar y caer
como la más alta Torre de Babel,
en nuestra cama,
hablando los dos
con lenguas distintas
pero el mismo idioma
con nuestros cuerpos.

Me colgué de tus besos en mi pecho
y me tiré del trampolín de tus pestañas
para hundirme de lleno
en los abrazos de un sueño
justo antes de que un “te quiero”
se perdiera en la punta de mi lengua
y revoloteara así en el cielo de mi boca.
Y tal vez saliera libre con el primer ronquido
pero seguro que para entonces ya estarías dormida
y ese te quiero sigue planeando ligero,
como el amor,
entre las paredes de tu habitación.
Búscalo.

Y quizá tenga suerte
y no lo encuentres
porque odio la irreversibilidad de un “te quiero”.
A penas puedes hacerlo reversible
con procesos cuasiestáticos e isoentrópicos.
Porque normalmente
un “te quiero” se queda ahí
como una losa
que lleva por epitafio: “Gracias”
y que marca tu sentencia de muerte,
o acaba como un hito
en tu camino de la vida
que indica el inicio de la felicidad.

 

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