De hoy no pasa – @LaBernhardt

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— Maite ha muerto
— Joder, lo siento. Salgo en media hora, mándame una localización, por favor.

…esto se veía venir…

Maite era lo único que le quedaba de familia, ella era tía, madre, padre, abuelos. Era la casa a la que ir los domingos a comer. Podría decir sin equivocarme cuál era su mejor plato, su postre estrella aunque no lo probé ningún domingo. Me sé su vida pero nunca la escuché hablar. Me he imaginado tantas su voz que a veces me creo la mentira de las conversaciones que nunca tuvimos.
La última vez que su sobrino y yo estuvimos juntos ya me dijo lo viejita, cansada que la encontraba, no sé si estoy preparado para otra muerte, mi bonita, no para esta muerte, porque creo que entonces sí que me sentiré solo en el mundo, y que prefería no pensarlo pero que ahí estaba la realidad de la muerte de su tía.
Yo lo llenaba de besos, no estás solo, estoy contigo, no estás solo, mi amor.
Y es verdad que lo decía de verdad; nunca lo hubiera dejado solo, aunque nunca suene a demasiado, pero ésta que recuerdo es la parte bonita del cuento y siempre hay otra oscura, la zona mezquina que nos envenena y nos endurece. Dejé de ser un junco hueco que cede y se mece siempre y me convertí en una viga de hierro. A fuerza de estar sola cuando más lo necesité, de dar sin límite, de sonreír y agrader los poquitos ratos que me dedicó, me desenamoré. Pero lo hice sin dramas, de verdad. Acepté su incapacidad para decir Te quiero y me morí un poquito cada día que me tragaba con uno mío. Dejé de pedirle que me presentara a su gente, que me incluyera en su mundo. Nunca fui su prioridad y con la aceptación me llegó la paz del desamor que no duele porque ya no te queda dolor.
Nunca conocí a Maite ni a su amigo Pablo, ni a Andrés y a sus gemelas, que hablaban sueco perfectamente porque su madre, Anne Marie, era de allí. A ella tampoco la conocí, claro.
Durante todos esos años que pasé en su sombra no hubo presentaciones oficiales. Creo que en alguna ocasión les debió hablar de mí, bah, qué importa eso ya; lo de Maite se veía venir y siempre supe que, cuando sucediera, yo estaría allí.

…de hoy no pasa…

Que la llame algún día, joder, que somos adultos y podemos tener una relación de amigos. Y juro que en eso siempre me ha pasado algo por la cabeza, hostias, tengo que reservar el hotel de Gijón, mierda, salmón para la cena… y el breve espacio en el que estás se ha llenado de mierdas cotidianas y te aplastan y me quitan la idea de llamarte, de mandarte un WhatsApp y preguntarte una tontería.
A veces he salido del cine y algo, alguien, me ha recordado a ti. En esos momentos siempre he querido hablar contigo. Luego, ya ves, la vida me ha empujado a hacer cualquier tontería, tan importante que ya no me acuerdo de que tenía que llamarte. Y no es que seas poca cosa, que no; que para mí lo eres todo, pero soy tan tonto. Tanto…

…de hoy no pasa…

Que deje de ser el hada buena y tonta que conoció este tío, que yo me quiero. Me quiero ahora, que antes no. Y cojo el primer vuelo y me planto en Madrid como quien baja a por el periódico el domingo, así, sin pensar. Y ya sé que di mi palabra; se la di, lo de nunca te dejaré solo me remueve pero es que ya han pasado 10 años de aquello y no es normal este código del honor tan absurdo que tengo. Porque enamorada ya no estoy, no. Pero lo miro y joder, se me deshacen las costuras de las heridas. Aquello se terminó por el bien de mi salud. Es solo que él lo fue todo y por eso vengo, — darle mi mano ahora que se le ha muerto la única familia que tenía.

…qué cabrón Ennio Morricone…

que sabía decir Te quiero sin hablar. Yo estoy por tocarle una sinfonia con platos y cucharas o cantarle una de las Supreme. Creo que es la falta de sueño y la falta de amor verdadero lo que me hace decir tonterías pero no quiero que termine este día y que se vaya, que desaparezca otra vez y me deje ,con todo el derecho, más solo que un perro abandonado.
Subimos al coche, te llevo a darte una ducha y te despejas, que me pilla de camino al aeropuerto, y sonríe como antes, como cuando yo estaba acostumbrado a esas cosas que hacen el mundo un poco mejor. Sonríe y me dice que necesito afeitarme y yo pongo la radio y suena la B.S.O de Cinema Paradiso. Esto es una señal, claramente, le digo. Se ríe, ¿una señal de qué?
De todo, hada, porque creo que de hoy no pasa que empiece a cambiar, ¿me ayudas?

 

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