Cuentame un cuento – @DonCorleoneLaws

DonCorleoneLaws @DonCorleoneLaws, Perspectivas

Esta noche he dormido poco, como otras muchas veces que me asaltan los recuerdos, pero aún conservo la suficiente lucidez para contarte algunas cosas sobre mí.

Soy un hombre hecho a sí mismo como un buen vino envejecido en roble: intenso de color, fuerte de cuerpo, agradable en boca y con el sabio aroma de la experiencia. Las circunstancias fueron consiguiendo que olvidara muy pronto mis facetas de niño o de adolescente, aunque, para algunas cosas y en según qué momentos, aún los siento aquí porque me habitan con toda su fuerza en el interior del pecho.

Soy un luchador incansable con unos sólidos principios. Estoy habituado a tirar sólo para adelante intentando afrontar el día a día con una sonrisa que poder ofrecer a los demás, sin dejar que las propias amarguras afecten a mi normal cortesía y sin que, casi nada (ni nadie) queden sin atender como creo que merecen. A veces me equivoco, pero por mí, que no sea.

He sabido sobrevivir a la soledad y a la nostalgia, al rechazo y al intento de descrédito de personas que se habían aferrado a mi vida como sanguijuelas y que, sin mi sangre fresca, tardaron poco en demostrar sus míseras existencias buscando nuevos torrentes de donde seguir chupando lo que no saben generar por sí mismas.

Soy generoso: he subsistido al desamor sin dejar de amar profundamente. Algunas veces me equivoqué de destinatarias, otras veces fueron ellas las que erraron con el objetivo, pero sólo quien no me conoce o alguien tan falso que se mienta a sí mismo podría decir que no intenté dar lo mejor de mí cuando les ofrecí aliento, compañía, cama o comprensión. He guardado rosas que sequé para regalar. He archivado aviones de papel pintados a mano. He perdonado desaires sin tener que olvidarlos. He anulado billetes y reservas y, aún así, intento conservar siempre un buen recuerdo de quienes me hicieron sentir algo especial. Pese a todo, no dejaré de confiar en que lo mejor está siempre por llegar.

He sido traicionado una y mil veces por personas que demostraron ser relucientes fachadas solamente rellenas de escombros. He visto cómo algunos que dicen ser amigos me intentaban acuchillar por la espalda. He notado la bajeza humana de quienes jugaban con sentimientos ajenos pensando sólo en sí mismos sin importarles el corazón que estaban pisoteando, el alma que intentaban encarcelar o el ajado cuerpo que habían vapuleado con palabras necias antes de abandonarlo. Todo eso me ha hecho un tipo duro, pero nunca he dejado escapar mi sensibilidad.

He perdido muchas de mis cosas intentando conseguir la contraprestación de la tranquilidad mental, y he priorizado mil veces mis asuntos hasta alcanzar la certeza de saber que por mi vida han entrado y salido muchas personas, pero que los que sólo se quedarán siempre en ella son quienes me engendraron y aquella a la que yo le dí la vida. A ellos debo lo que soy y lo que tengo, y me hacen el corazón más grande y más humilde.

Como comprenderás y, pese a haber dormido poco, me gusta decidir por mí mismo todo aquello que me atañe, y tengo la suficiente lucidez para saber lo que ya no me compensa y hacia dónde no quiero ir. Sin embargo, eso no me resta un ápice de ilusión por la vida, ni evita que sea un romántico empedernido, ni hace que le ponga todo el valor posible a la existencia y a los pequeños detalles, ni mi fe y mi esperanza aminoran en el deseo de conseguir un mundo mejor con mejores inquilinos que los que a veces me he topado por la vida.

Soy un humano cargado de defectos, y este cuerpo ahora moreno, viajado, canoso, maduro y cosido a cicatrices, dejó ya de creer definitivamente en la magia porque aprendí a verle el truco a casi todo. Pero cuidado: nunca, bajo ninguna circunstancia, dejaré de soñar con cosas mejores, causas perdidas y un ojalá inalcanzable.

Por eso y pese a todo lo que ahora sabes de mí, te invito a que afrontes el reto, le eches coraje y me intentes. Acércate; mírame con respeto, sin miedo y con dulzura; bésame despacio; susúrrame al oído; hazme cerrar los ojos y cuéntame un cuento…

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