Cuando el miedo nos deje – @Imposibleolvido

Olvido @Imposibleolvido, krakens y sirenas, Perspectivas

Si cierras los ojos por un instante mientras trabajas, mientras conduces, mientras sales con los amigos, mientras vuelves a casa con tu mujer…, ¿puedes recordarme?

Tu sonrisa me daba la bienvenida en cada encuentro, tu urgencia, tu hambre voraz, ¿sigues siendo así, feliz, sonriente, desinhibido?

Hoy me crucé contigo, ibas con el ceño fruncido, cabizbajo, mirando al suelo. Me paré de golpe en la acera, justo en el momento en que se me paró el torrente sanguíneo, en ese en el que ni siquiera fuí consciente de que mi hija tiraba de mi mano.

Si cierro los ojos mientras escribo, te recuerdo tras de mí, besando mis hombros desnudos, leyendo lo que tenía en la pantalla, besando el lóbulo de mi oreja, mordiendo mi cuello, si cierro los ojos… casi puedo sentir tu respiración en mi espalda mientras la cubrías de besos. ¿Sigo siendo así, feliz, sonriente, desinhibida?.

Dos almas gemelas que tuvieron la mala suerte de encontrarse en el peor de los momentos, con el peor de los finales. El adiós.

Un adiós mojado en lágrimas. Un adiós hiriente, de los que duelen a ambos. Un anteponer el deber al desear. Un dejar pasar obligado.

Mientras tanto, fluyo en la corriente de personas que forman mi mundo, miles de oceános por los que trascurrir, sin que ninguno llegue de veras a calarme por dentro. Quizá quedé gélida o sin espíritu en el cuerpo. Veo pasar mi vida cual película, ajena por completo a mis sentimientos, buscándote en cada boca que beso, en cada mano que coge la mía.

Soy como el eco de lo pasado entre los dos, me perdí en algún punto de aquella historia, evocando los días en los que nada había que pensar, ni planear, ni siquiera esperar, porque eras tú conmigo siendo nosotros.

Lejanos quedan ya aquellos tiempos, muchas historias nuevas vividas, muchos encuentros, muchos rostros a los que no soy capaz de enlazar con sus nombres, todos borrosos, que llenaron un día, dos, un par de semanas, el que más un par de meses.

Perfectos desconocidos, a los que ni siquiera dí la oportunidad de darse a conocer.

No los necesitaba, no los quería a mi lado, no eran tú.

La nueva yo escondida tras su reluciente y nueva armadura de protección, esa que sólo tú has sabido derrumbar a golpe de sonrisas, de palabras, de caricias y de orgasmos.

Hoy te ví pasar a mi lado y fui consciente de que todavía, todavía te amo.

Quizá algún día seamos capaces de retomar nuestra historia, plantarle cara al destino, jugar a ganar por una puta vez, quizá algún día seamos capaces… cuando el miedo nos deje.

 

Visita el perfil de @Imposibleolvido