Cruce de palabras – @Mous_Tache

Mous_Tache @Mous_Tache, krakens y sirenas, Perspectivas

Camino descalzo recorriendo el pasillo. El suelo de madera amortigua mis pasos. Me dirijo entre penumbras hacia la ténue luz de la habitación del fondo.

Avanzo muy despacio, como si supiese que lo que estoy haciendo no está bien. Me he despertado otras noches y me he protegido creando mi propio refugio, mi escudo de fuerza con el edredón y la almohada.

Ahora la luz es algo más intensa y los bordes de los objetos que pueblan el pasillo se aprecian con mayor claridad.

Los estoy mirando pero ellos no han advertido mi presencia. Dos extraños gesticulan, brazos en alto y caras desencajadas, se desafían con la mirada. No sé quienes son.

No puedo oír lo que dicen, nací con esa discapacidad. Como consecuencia tampoco puedo expresarme como el resto de personas de mi edad.

Aún así, de sus labios, veo salir torrentes de reproches, de insultos, de como los sentimientos van cosiendo palabras usando la aguja de la ira. Palabras que flotan en el aire, que rebotan en las paredes, que se cruzan entre ellas provocando un chirrido sordo, una vibración a la que estoy habituado, por común, en los últimos meses.

Las palabras han detenido su errático baile y se precipitan hacia el suelo meciéndose suavemente con un movimiento de vaivén semejante a la caída de una pluma. Me están mirando. Han cambiado el gesto y ella se apresura a abrazarme, darme un largo beso en la mejilla y tomarme en sus brazos para devolverme a la cama mientras yo aprovecho durante el trayecto para acomodar mi cara cercana a su cuello, apretarme contra su pecho y rodear su cintura con mis pequeñas piernas.

– Tranquilo mi amor, no pasa nada. Papá y yo sólo estamos hablando. – Leo de sus labios y de los gestos que me hace con las manos. Me besa y me abraza durante un rato más.

Aparece él en mi cuarto. Me mira y por un instante realiza el amago de acercarse pero se detiene y vuelve a irse. Creo que es por ella.

Vuelvo a estar sólo. Ya no se oye ese chirrido producido por las palabras al entrelazarse, al chocar, al no diluirse, similar al sonido de dos globos al frotarse y que puedo percibir a través del suelo, de las paredes, en el estómago…

Escondo mi cabeza bajo la almohada y meto los bordes del edredón bajo mi cuerpo. He vuelto a crear mi refugio, estoy a salvo.

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