Cría cuervos – @sor_furcia

Sor Furcia @Sor_furcia, krakens y sirenas, Perspectivas

7.Febrero.2016

Querido diario:

Hoy es mi 13 cumpleaños. Mi abuela Carmen me preguntó qué quería por mi cumpleaños y le dije que quería un diario. Un diario rosa. Ella puso esa cara que pone cuando el abuelo le pregunta si se puede ir al bar a echar una partida de mus y ella le dice, si es lo que quieres. Si es lo que quieres, me dijo. Y yo quería mi diario rosa. Así que por eso eres rosa. Por cierto, me llamo Mario, pero me gusta que me llamen Ana.

 

8.Febrero.2016

Querido diario:

Odio ir al instituto. Hoy la profesora me ha regañado delante de mis compañeros por usar el baño de chicas. Todos se han burlado de mí. Así que por la tarde he tenido que entrar al baño de chicos. Pero a mí no me gusta. No me gusta porque se ríen de mí porque no meo de pie como los demás y me meto a los servicios que tienen puerta. Mea sentado como las chicas, me dicen. Como no te dejes de comportar como una chica te vas a enterar de lo que es bueno, me amenazan. Yo he intentado que no se notara que tenía miedo. Luego en el patio me han lanzado un balonazo y me han hecho daño. He intentado no llorar, porque si lloraba me dirían que me estaba comportando como una chica. Aun así a la salida del instituto me he enterado de lo que es bueno. Aunque no haga nada siempre me entero de lo que es bueno.

 

9.Febrero.2016

Querido diario:

Sonia me ha dicho que si quiero que se haga pasar por mi novia para que los demás chicos se dejen de meter conmigo y llamarme todas las cosas feas que me llaman. Le he dicho que no, porque yo no sé si quiero tener novia. Sólo quiero que me dejen en paz.

 

10.Febrero.2016

Querido diario:

Hoy mi madre me ha ido a buscar al instituto para llevarme al médico porque me duele siempre la tripa y falto mucho a clase. Dicen que es porque me pongo nervioso. Cuando he salido me ha preguntado qué tal el día. Siempre le digo que bien, porque no quiero que se preocupe. Todo bien, le digo. Ella ya no me va a buscar nunca a la salida de clase porque le he dicho que ya soy mayor, y porque le digo que todo bien. Pero en realidad no quiero que vaya porque los otros chicos siempre me persiguen y me van insultando por la calle casi hasta llegar a casa. Y no quiero que mi madre vea eso. Me da vergüenza. Y no quiero que ella se ponga triste. Ya se cansarán, pienso. Pero nunca se cansan, siempre se ríen. Y yo sí que me canso. A veces pienso que para vivir así es mejor no vivir. Pero hoy, como me ha ido a buscar mi madre, no me han perseguido. Lo sé porque he ido mirando para atrás todo el camino.

 

11.Febrero.2016

Querido diario:

Esta mañana la profesora nos ha preguntado qué queríamos ser de mayores. Me ha tocado contestar a la pregunta en voz alta y he dicho que yo sólo quiero poder ser yo misma. Todos se han reído porque dicen que hablo como una chica. La profesora también se ha reído. Nadie me entiende. Yo no quiero ser un chico, quiero ser una chica. Al acabar la clase la profe me ha dicho que me quedara y me ha estado hablando de que soy un chico, que mis genitales son de chico, y que Dios me ha dado este cuerpo y tengo que aceptar lo que soy. Yo le he dicho que a lo mejor Dios se equivocó y me dio el cuerpo que no era. Luego he ido al baño y me he mirado los genitales y he querido cortármelos, y así ya no tendría que ser nunca más un chico.

 

12.Febrero.2016

Querido diario:

Es viernes y Sonia me ha invitado a su cumpleaños. Hemos ido a su casa, que tiene un garaje enorme. Han puesto musica y las chicas estaban todo el rato mirando a los chicos y hablando al oído y riéndose, y los chicos se hacían los chulitos y las hacían de rabiar y también se reían. Yo no sabía muy bien con quién juntarme. Así que me he sentado solo en una silla y me he dedicado a mirar lo tontos que parecían todos. Luego mi madre me ha preguntado si me he divertido en el cumpleaños y le he mentido. No me gusta mentir.

 

13.Febrero.2016

Querido diario:

Esta noche he dormido con mis primas en casa de la abuela Carmen. Cuando nos hemos acostado le he escuchado hablando con el abuelo. Ellos pensaban que yo estaba dormido, pero en su casa nunca puedo dormir. Ella estaba diciendo que yo siempre había sido raro. No sé por qué lo dice. A lo mejor porque de pequeño me gustaba jugar con muñecas y ponerme los zapatos de mi madre y porque quería llevar el pelo largo. Ella siempre me regañaba. El abuelo le decía que eran cosas de niños, pero ella se enfadaba igual. Yo no pensaba que eso fuera raro. Sólo era lo que me gustaba hacer. Por la mañana se lo he contado a mis primas y me han dicho que no soy raro, que soy el chico más divertido que conocen. Pero a mí no me gusta que me llamen chico.

 

14.Febrero.2016

Querido diario:

Es domingo y han venido mis vecinas a merendar a casa. Laura nos ha contado que le ha venido la regla. Estaba un poco enfadada porque era la primera de todas a la que le venía. Yo no se lo he dicho, pero me ha dado envidia. Por lo menos a ella no le salen gallos cuando habla y no le crecen pelos por todos lados.

 

15.Febrero.2016

Querido diario:

Hoy al llegar a casa mis padres estaban sentados en el salón con mala cara. Pensé que me iban a regañar. Creo que tenemos que tener una conversación, dijo papá. Y la tuvimos, pero no me regañaron. Mis padres me quieren, me lo dicen mucho. Me han dicho que han leído mi diario. Al principio me he enfadado un poco, pero luego se me ha pasado porque me han dicho que me querían. También me han dicho que me van a querer si me llamo Mario o si me llamo Ana. Les he dicho que quiero que me llamen Ana y ahora ya siempre lo hacen. Me gustan mis padres y me gusta mi nuevo nombre.

 

16.Febrero.2016

Querido diario:

Voy a hablarte de Damián. Damián es mi nuevo psicólogo. Mi madre me ha acompañado hoy a conocerle y nos hemos llevado muy bien. Me ha gustado porque cuando le he preguntado si estaba loco me ha dicho que no. La semana que viene voy a volver a ir a verle. Me gusta poder hablar con alguien de lo que siento sin que me mire mal ni me diga que soy raro. Damián también me llama Ana. Me cae bien Damián.

 

17.Febrero.2016

Querido lector o lectora:

¿Alguna vez te has percatado de la suerte que tienes por sentirte identificado con tu cuerpo? ¿Alguna vez te has parado a pensar cómo hubiera sido tu vida si no hubieras tenido esa suerte? ¿Alguna vez te has imaginado lo duro que tiene que ser para una persona enfrentarse a un proceso físico y psicológico como ese? ¿Alguna vez te has planteado cómo actuarías si tuvieras un hijo como Mario?

Porque lo desconocido, lo que no nos ha tocado vivir en primera persona, nos parece extraño y nos asusta. Pero te aseguro que quienes se ven en esa tesitura están más asustados que nosotros. Quizá esos niños que no saben lo que les pasa y esos adolescentes que ven madurar un cuerpo que no les representa, están aterrorizados. Y por ello es necesario que las personas a su alrededor les comprendan y les apoyen. Y por eso mismo, necesitan que las personas que les quieren les ayuden a hacer frente a todas las decisiones y transformaciones que una situación así acarrea y, sobre todo, necesitan sentirse respetados.

Respeta a tus hijos y les estarás dando un ejemplo para que ellos aprendan a respetar a los demás. Porque ser diferente no es ser la oveja negra, es ser único. Porque no ser como los demás no es ser raro, es ser especial. Porque estar perdido no es estar desequilibrado, es estar asustado. Porque nadie debería sentirse mal por ser como es. Porque cuanto más complicado parece un camino, si tenemos alguien que nos tiende la mano y nos acompaña, es más fácil caminar. Y porque, igual que el patito feo, pese a todas las adversidades, finalmente se convierte en un cisne, a lo mejor a veces nos empeñamos en criar cuervos pero quizá esos cuervos quieran ser palomas.

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