Corazón de alquitrán – @distoppia

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Hoy traigo la cámara llena de pólvora y el corazón bombeando alquitrán. Lo que no tengo, disculpen, es la voz ni la palabra. De lo que sigue, sólo las imágenes y los kilómetros han corrido de mi cuenta, pero las letras que envuelven cada fotografía han sido regalo de todos ellos, que han querido jugar a esto de imaginar.


@candid_albicans – Carretera hacia Monument Valley.

«Mira. Allá. A lo lejos. Donde el alquitrán parece querer desembocar en las nubes, cansado de latir bajo nuestros pies. ¿Lo ves? Allá quiero llevarte. Dame la mano y mírame a los ojos. Vamos a atravesar todo este desierto juntos. No será fácil. Tú confía en mi. Cuando lleguemos al final, saltaremos a la de tres y tocaremos el cielo».


@DarkVelvet1 – Ruta 66, Illinois

«Inundé esta carretera cuando el desierto nos moría en los ojos. Nadie nos encontrará cuando los vientos pronuncien nuestros nombres».


@DonCorleoneLaws – Toronto

«Eran ya muchas las noches sin besos, sin sexo, sin complicidad, sin una risa antes de dormir, sin “tequieros”… hasta que una mañana de invierno vio brillar el sol blanquecino, respiró profundamente, se despidió de aquella extraña con quien compartía cama desde hacía años y decidió VIVIR».


@mediofran – Luchenback, Texas

«…Y cuando se le acabó el camino y los parajes por descubrir había dado tantas veces la vuelta al mundo que la luna, acomplejada, comprendió que aquella muchacha era un duro rival para ella y a regañadientes no tuvo más remedio que retirarse abatida para cederla su puesto».


@GraceKlimt – Route 66, Nevada

«Las líneas discontinuas se suceden en una especie de danza pagana. Frenéticas. Imparables. Por un instante me traen el recuerdo de tus manos. Pestañeo. Destierro la visión y me concentro en el asfalto. La carretera nunca me falla. Sale el sol. Acelero. Me ajusto las gafas. Y al fin, tras los cristales, soy indestructible».


@Imposibleolvido – Meteora, Grecia

«Quizá el día acompañaba su estado anímico, gris, nublado, con niebla… Quizás parar a la orilla de esa carretera fue tan sólo un impulso para despejar sus ideas».


@kike_vasallo – Motel 6, Hillsboro

«Yo confieso que eras el Vértigo a caer por La ventana indiscreta de tus ojos. Eras la Psicosis de El hombre que sabía demasiado muerto en El crimen perfecto. Éramos Dos extraños en un tren mirando en el reflejo de la ventana La sombra de la duda y los miles de Pájaros, que se la llevaban».


@Mous_Tache – Carretera 67

«Detuvo su giro a la vez que no supe decirte quédate. Mañana despertaré en mayo del 70, cuando uno más uno éramos uno y te enredaba flores en el pelo».


@PabloRompe29 – Texas

«Vi las señales que deberían haberme alejado, Pero el sol tostaba sobre el asfalto tus pies descalzos, Olían a tierra fuerte e independiente, ¿Cómo iba a alejarme de ti?».


@SiMeLaTarareas – Wabash Avenue, Chicago

«Dicen que aquí el viento es un metal frío pero quema como la nieve, con un dolor blanco, más antiguo que la humanidad. Dicen que el metal cae cuando el viento amaina, quizá por eso hay escaleras de metal, donde cada peldaño nombra un destino, y al final de cada escalera hay vagones y vías de metal –esas otras escaleras reptando a ras de suelo–. A menudo silbo mientras espero el tren, pero entonces silba el tren o quizá es solo el viento, y ya nunca sabré de quién era esa canción».


@_soloB – Torre Hancock, Chicago

No recuerdo qué piso era. Solo sé que atardecía. Me sentía minúscula ante aquellos edificios tan altos, las luces encendiéndose anunciando la noche. El mar a un lado. Tus labios posados en mi cuello y los dos mirando por la ventana. Para mí fue eterno, aunque duró 12 horas y 23 minutos exactamente. Nuestra última despedida. Nuestro adiós. Y nosotros sin saberlo. Tú disparabas, yo terminé herida.


@tearsinrain_ – Kalampaka, Grecia

«Le llamaba. Miró la senda que se perdía entre árboles y arbustos y supo que no había otra opción. El cartel, para él indescifable, llevaba a un nuevo mundo, de aquellos que, si te pierdes, te hará arrepentir siempre, pues era de los que lamentan más lo no andado que lo andado. Detrás, las voces de los demás le pedían que les siguiera, pero sus huellas ya estaba allí donde se perdía el camino».


(Gracias a todos por salir a jugar conmigo).



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