Contar hasta diez antes de estallar – @stay_unbroken20

Vicky Grande @stay_unbroken20, krakens y sirenas, Perspectivas Deja un comentario

Uno, dos, tres… Intenta calmarse y no puede. Cuatro, cinco, seis… quiere gritar o al menos estampar su puño contra la pared. Siete, ocho, nueve… la ira fluye por sus venas, está llena de rabia, de palabras que se niegan a salir y de mil silencios que están furiosos al ver que por mucho que se esfuerzan, no consiguen ser escuchados.
“Debes contar hasta diez antes de estallar” – dicen.
Pero ella no puede hacerlo. No es capaz de calmarse en situaciones complicadas contando hasta diez como tantas veces le han dicho que haga. Es solo un mito, o quizás la culpa sea suya por ser tan complicada. Lo es. Es bastante complicada. Tiene la salida ante sus ojos pero prefiere meterse más adentro en el laberinto. Ese quiero y no puedo, como Alicia en el país de las maravillas. Quería salir, pero al mismo tiempo quedarse. Vivir la realidad, pero a la vez seguir viajando en aquel mundo imaginario donde hasta el ser más pequeño se convierte en el más grande y viceversa.
Ella es así, una mujer con alma de niña que sigue rompiéndose con falsas ilusiones que hace que todo su mundo se desquebraje y su sangre hierva. Y cuando eso sucede, solo tiene dos salidas: gritarlo a pleno pulmón o callárselo. La primera opción es la que menos usa, la segunda, en cambio, es su preferida. Lleva usándola tanto tiempo, que el espacio ha terminado por llenarse y quizá ese sea el motivo por el cual nunca sea capaz de llegar al diez, porque no hay sitio para una decena, ni siquiera lo hay para ella.
No quiere el diez, el dos, el cuatro o cualquier otro número. No quiere tener que contar para calmarse ni tener que callar para no liarla. Tan solo busca ese abrazo que en los momentos más complicados haga que se sienta como en casa. Personas refugio que estén tanto para los bueno como para lo malo, pero de las que tampoco llegue a depender hasta tal punto de no poder seguir sin ellas. Quiere algo intermedio, tener gente con la que poder hablar de cualquier tema sin miedo a que la puedan juzgar, que la entiendan o al menos lo intenten y en el caso de no compartir las mismas ideas, que al menos respeten las suyas.
Personas que sean capaces de hacerla llorar de felicidad y llevarse todas esas lágrimas que esconden miedos y tristeza.
Uno, dos, tres… alguien se acerca. Cuatro, cinco, seis… nota como alguien roza su piel. Siete, ocho, nueve… Abrazo.

 

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