Consejos que conmigo no funcionan – @PoetaImpostor

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Jamás dejé de luchar. Incluso durante las veces que anuncié mi retirada, una parte dentro de mi se resistía a marcharse. Una persona enamorada jamás va a renunciar tan fácil y lo sé porque de otra manera no podríamos explicar tantas idas y vueltas, tantos tropiezos, tantos triunfos. Me tenías, era tuyo y en lugar de verlo como algo positivo, hiciste uso de una de las prácticas más antiguas y crueles de nuestra raza; usarme.

El silencio inunda la habitación. La tempestad, los gritos y las maldiciones han dejado de oscurecer la habitación donde Polly se abraza a sus piernas como buscando refugiarse de los dos. Un refugio que debí haberle ofrecido yo desde la primera vez. ¿Ves que somos adictos a sufrir? No es que lo nuestro no funcione. Es que parece que últimamente tenemos una maldición que nos sabotea cuando encontramos algo de luz.

A esta altura dudo que los cristales puedan incrustarse más si han traspasado todas las capas de piel hasta los huesos. Es inútil. Mi mente reproduce ese pensamiento en bucle y sólo me atormento más. ¿En qué momento tanto amor se convirtió en tanto odio?

Quizás deba comenzar por el inicio.
A enumerar los consejos que conmigo no funcionan.

Polly es mi hogar, uno que he destruido y que me ha destruido; puedo reconocer cada uno de sus quiebres y de sus esquinas y no sólo recordaré los malos ratos, sino todos esos bellos momentos que crearon los cimientos que nos mantienen de pie, y es que probablemente ella sea mi gran amor, pero es que sabemos tan poco de dicho sentimiento que nos hemos resignado a tomar a la fuerza lo poco que creemos merecer, y nos olvidamos de seguir construyendo aquello que queremos por abrazar un presente medianamente estable sin ambicionar un futuro brillante.

— ¿Qué pasó ahora? Pregunta la recién llegada y las palabras no llegan a mis labios; se quedan estancadas en mi garganta como un nudo ballestrinque. La verdad se difumina en nombre de un sentimiento que es puro pero que en manos equivocadas distorsiona una realidad que pocas veces se puede ver desde un mismo cuadro. Solo discutimos. Nada del otro mundo.— La misma excusa de siempre, el primer grito había sido por vestirse de forma inapropiada, la segunda pelea fue porque los labios de su amada tocaban los de alguien más, pero entre cuentos y palabras creyó que no ocurriría de nuevo, pero encontrar a alguien más entre sus sábanas fue la última pelea. ¿Cuál es la excusa ésta vez?

Tú tenías miedo y yo empujé de más.

Quizás debí entender que amor no es sinónimo de presionar a la otra persona a corresponderte de la misma forma. Quizás si hubiera tenido algo más de paciencia; haberte querido. Mostrar que sí estaba para ti. Que iba a luchar por ti. Que te quería de una manera tan genuina que nunca fui capaz de entender el por qué, y eso me atormentó en secreto durante mucho tiempo. Que fuiste la primera. Que serás la única y eso me aterra porque contigo la palabra superar no existe.

Todavía pienso en el momento que todo se quebró; es algo que aún me inquieta y sé que está demás buscar si cuando lo encuentre, seguiré igual que en los últimos meses: impar.

 

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