Conciencia – @zorroclin

dkys colaboraciones De principio a fin

Dio el último sorbo al vaso de whisky y pensó que esa noche no terminaría como solía ser habitual. Sentado en el borde de la cama, con la cabeza entre las manos, pensando si su cadáver quedaría más bonito con un disparo o con dos.

Total, ya había un muerto sobre la cama, poco importaba que se encontraran a otro.

Estudió la figura del hombre que yacía junto a él, y se regodeó en sus ojos ahora sin vida, pero suplicantes hacía pocos minutos, y agradecidos cuando, sin dudas, acabó con su sufrimiento. Aún con los guantes puestos, le tocó las manos, y las cambió ligeramente de posición, una licencia poética para un sicario al que la conciencia comenzaba a despertársele.

Despertar… miró el reloj con una cierta inquietud por si, tan ensimismado como estaba, había dejado volar los minutos. Aún tenía tiempo, así que apuró el whisky, lavó el vaso y lo colocó junto a los otros en el fregadero.

Un último vistazo a la habitación le terminó de convencer de que todo estaba en orden, tal y como se había estipulado en el contrato. “Suicidio asistido”, pensó, aunque no tardó ni un segundo en definir mejor su acción, la misma con la que durante años se había ganado una reputación dentro del gremio de asesinos.

Cuando llegó a su casa, ella le esperaba tomando el que no parecía su primer café. Lo miró entre triste y aliviada, y se fue a la ducha.

El sol asomaba por la ventana cuando ella se fue a levantar acta de un cadáver encontrado hacía pocas horas. Poco después, comenzaron a escucharse las risas infantiles en la habitación de al lado.

Dejó a los niños en el colegio después de dar un beso a cada uno y asegurarles que a la salida estaría esperándoles y no dejó de mirarlos, orgulloso, hasta que traspasaron la puerta y le saludaron con la mano.