Como el agua y el aceite – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

Se producía algo mágico cada vez que se perdía en sus ojos. Era inevitable y eso no dejaba de provocar problemas. Las historias no siempre se escriben desde el principio. Le dijo el día que se conocieron. Ella no quiso creerle, pero en lo más profundo de su alma sabía que era verdad. Faltarían vidas completas que excomulgar, infiernos que llenar de brisas gélidas y paraísos que incendiar para encontrar el principio de su «nosotros». No. No había manera que el día que se conocieron fuera el comienzo de su historia. Eso, como todo lo demás que él significaba, agraviaba infinitamente su interacción. ¿Por qué tenía que ser tan irritante?

Todos pensamos ser especiales, le dijo. Eso es sólo una ilusión para darnos cuenta que nadie lo es. El sentido de la individualidad es un espejismo. Somos un todo, y el día que sepamos soltar el ego en favor del «ser» colectivo que somos, evolucionaremos como humanidad. Ella parpadeó sospechosa y fastidiada. En menos de un párrafo el hombre había pasado de una disertación filosófica a una declaración de activismo social, girando drásticamente hacia la necesidad actual de ser parte de esta tendencia del nuevo milenio que presupone al destino de la humanidad como un proceso de evolución, o iluminación en una vereda espiritual. Ella lo odiaba instintivamente. El tipo hablaba con una soberbia que ella no alcanzaba a comprender. Lo sorprendente es que lograba meterse adentro de su piel provocándole una insoportable picazón. Ningún ego superficial había logrado hacerla perder la paciencia de esa manera. Esto es, antes de que reconociera que el destino la arrastraba a él, como la incontenible corriente del río… juntos, eran cómplices de lo inevitable.

-continuará-

 

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