El chico de la tercera fila – @_soloB

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—Hoy he abierto los ojos y no para mirarme al espejo.
Hay días que restan, como las personas. Y yo quiero sumar.—

Alex

 

Mamá, el chico que se sienta en tercera fila no ha venido hoy a clase. He dejado de ser un poco adolescente y he querido ser un poco más niña. Ya sé que a mis 16 primaveras se me escapan muchas cosas de las manos y tu cabeza ahora mismo estará atando mil cabos.
Sé a ciencia cierta que la vida es mucho más complicada de lo que yo creo y más parecida a lo que tú dices.
Sé que a veces te digo que te odio pero no te estoy odiando. Me odio a mí.
A ti te estoy queriendo siempre, mamá.
Creo que puedo hablarte de cualquier manera solo porque eres mi madre y todo me lo perdonas. Lo siento, mamá. No tengo derecho a tratarte así.

Diego se ha quitado la vida por vivir encarcelado en un cuerpo que no le corresponde. ¿Qué barbaridad no?

Unos nacen negros y quieren ser blancos.

Otros viven en un país pobre y quieren huir a Europa en un bote salvavidas.

Unos nacen en una familia famosa y quieren pasar desapercibidos.

Otros viven durmiendo en la calle y rezan por tener un techo bajo el que vivir. Unos nacen con los órganos sexuales equivocados y se sienten y viven como el sexo contrario al que les ha tocado tener.

¿Por qué te escribo esto en una carta mamá?
Estoy metida en los baños del instituto. Llevo la hora de lengua entera aquí, sentada en la taza. Si, he hecho pira. Estoy muy afectada. Tú sabes que muchos de clase se reían de Diego por llevar falda, por venir maquillado a clase, por ser el único que iba a ballet, por pintarse las uñas, por ponerse sujetadores de su hermana. Tú nos pillaste un día en casa dejándole ropa mía. Y no preguntaste nada.
Pues no quiero silencio mamá. Ese silencio y sufrimiento es el que se ha llevado a Diego. No sé si tú lo sospechas, lo imaginas, lo temes, lo sabes… pero yo, me siento hombre.

El mes pasado me vino la regla por primera vez. A ti te parecía tarde, a mí pronto y fatal. ¿Te acuerdas lo que lloré? No creas que es una chiquillada. Diego era la única persona que lo sabía. Y muriendo Diego, muere mi secreto. Pero yo no quiero morir. Quiero luchar. Quiero que me ayudes. Quiero que me apoyes. Quiero que me quieras como tu hijo, no como tu basta princesita. Dime que lo harás mamá. Por favor. No me dejes morir así. Lucha conmigo. Ayúdame.

Tu hijo, Alex.