Deja que te cuente – @soloparatuitear

Zarathustra Callao @soloparatuitear, krakens y sirenas, Perspectivas

Deja que te cuente cómo era todo antes de que te fueras y así quizás entenderé yo también por qué estamos así. Por aquel entonces y para que no nos diera por pensar, permitimos al mundo tapar nuestras puertas de salida con problemas a los que dimos mayor importancia de la que tenían. Estábamos relajados con un agobio soportable en jaulas de las que creíamos poder escapar llegada la ocasión. Y así, de la nada, nuestros ojos no dejaban de …

Las reglas del juego – @soloparatuitear

Zarathustra Callao @soloparatuitear, krakens y sirenas

Hay algo irónico en un jugar sin reglas cuando ya has jugado, es imposible formatear recuerdos y sentimientos. Así que vamos a proponer algunas. Vamos a dejarnos llevar con la valentía que supone conocer ya este terreno, esta vez. Vamos a sujetar ese instinto que intentará saltar sobre nosotros para protegernos de un daño seguro en esos momentos de lúcida realidad que llegarán. Sujetarlo y amordazarlo. Vamos a ver de qué somos capaces, qué hay más allá de la línea …

Malditas tus ganas – @soloparatuitear

Zarathustra Callao @soloparatuitear, krakens y sirenas, Perspectivas

Despacio la vida, aunque corriera el tiempo. Moverte por inercia, creando costumbre. De repente una ilusión, será espejismo, te suena esa voz. Una mañana despiertas, te ves sonriendo. No más importante que lo que debes hacer. Otra vez su voz. Así mezclados, trazos de sentimientos que parecen nuevos y tu experiencia, vieja y rencorosa, empatando a gris. ¿Algo distinto? Será broma. Otra sonrisa más y lo dejo. A la niña que fuma, un beso tras otro en esa piel delicada …

Consumir con moderación – @soloparatuitear

Zarathustra Callao @soloparatuitear, krakens y sirenas, Perspectivas

De pie, a tres metros de nosotros, fumaba de manera visiblemente ansiosa, la vista al suelo, huyendo de miradas molestas. Mi colega soltó una pequeña carcajada al ver mi cara pues me quedé pillado un par de minutos. Una mujer preciosa, una sorpresa allí. Respondí con un chabacano «está muy bien la niña, ¿no?» a lo que mi amigo respondió, pocas tetas para mi gusto. Pasaron diez, doce meses. Volví a verla por el pasillo de nuestro edificio, totalmente cambiada. …