Brindo por ti – @LaBernhardt

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Una noche de hace poco o de hace toda la vida, ya no me acuerdo, mi mejor amiga y yo dejamos de hablar de hombres para brindar por ellos, que no es lo mismo.
-¿Por quién quieres brindar?
– Por todos los que me han enseñado lo que no es el amor.

Reímos y empezamos este juego, que ya no tenemos edades pero que, vaya cosas, sólo salen bien a ciertas edades.

– Venga, que voy: brindo por mi primer polvo
-Jajjajajajajaja, pero loca, ¡si fue desastroso!
– Por eso, por eso. Porque ese tío me enseñó a querer correrme.
-Vale, me toca: brindo por el que me hizo escribir un mensaje a Dónde estás corazón, una noche de viernes, preboda, pidiéndole que no lo hiciera. Me sentí la Malena de la Grandes y quería que Fernando volviera de Alemania.
-Joder, qué grande fue aquello. ¿Te acuerdas de cuánto lloramos esperando que contestara? ¿Y de cuánto nos reímos, años después, de la no contestación?
Ayyyy, qué tremendo, venga que sigo: yo brindo por el que me rompió el corazón el verano que nunca llegó. Por quien se largó y un día, cuando tenía mi mundo hecho,volvió y me lo dinamitó sin avisar. Cabrón.
– Ya te digo, nunca me cayó bien. No te miraba como…
-Vale, vale: brindo por él. Por el hombre que me quiso como nadie. Por el que me miró bonito siempre. Brindo porque, a su lado, pude tener el paraíso y elegí el infierno.
-Estás maldita, hadita.
-Zorra
-Espera, voy a brindar por quien no se lo merece: levanto la copa por el que me rompió, mintió y deshizo. Brindo porque, gracias a él, encontré a la suerte de mi vida.
-Qué bonita eres, joder. Lo odiaba, ¿lo sabes? Nunca me gustaron sus ojos de Husky Siberiano.
Venga, que sigo: yo brindo por todos los «de paso». Los que no fueron nada, pero llenaron meses. Por los que me explicaron, sin saberlo ellos, que eso del olvido es un cuento.
-Es cierto, yo también brindo por ellos porque nosotras también hechos sido «de paso» de otros.
-Bah, no nos pongamos tristes, sigamos: brindo por el cobarde que seguía enamorado de su ex y se refugió en mis abrazos para encontrar olvido.
-Y yo, por el que me dejó por una beca en Boston.
-Hostias, ¿te acuerdas cuando creíamos en el destino y en el amor?
-Eh, que yo todavía creo, hadita.
-Tú has encontrado con quién brindar después de un día de mierda, yo no.
-Tú, sí, pero es un cuento complicado…
-No quiero hablar de él, no hay nada que decir. Nada por lo que brindar.

Llevábamos dos Riberas en el cuerpo y, no sé cómo, pero conseguí encontrar la fuerza para levantar tu copa:
-Brindo por ti, por el que nunca sabrá cuántas lágrimas caben en muchos kms. Por el que no quiere escuchar los te quieros que ya no digo. Brindo por quien me hace morir en cada abrazo, en cada mensaje. Brindo por ti, que me haces querer quererte a medias, me cago en todo, que yo lo acepto porque eso es algo tan parecido al amor.
-Hadita, yo también brindo por él. Porque nunca te he visto tan rota ni tan feliz. Brindo porque se enamore de ti. Brindo porque, si no lo hace, seas tú quien lo dejes, de una vez y para siempre, esta vez.

Volvimos a casa cogidas de la mano y borrachas de los hombres que no nos llenaron de amor. Volvimos a casa llenas de ellos y sin ellos; como antes, como siempre.
Ya en la cama, te dije: «¿y qué pasa si lo quiero y no quiero irme de él? ¿Qué pasa si no me ve nunca como el amor que necesita?»
Recuerdo que me dijiste: «entonces, volveremos a quedar y brindaremos por el hombre más ciego del mundo».

 

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