Besos extraviados – @GraceKlimt

GraceKlimt @GraceKlimt, krakens y sirenas, Perspectivas

«En un beso,
sabrás todo lo que he callado»
Pablo Neruda

Se vinieron a vivir en mí.

Una legión entera, al principio intenté contarlos, luego desistí. Venían solos, en parejas, en grupos. Del mar, de la montaña, del desierto, de pequeñas aldeas casi desconocidas, de ciudades inmensas. Llegaban de madrugada, a media tarde, en mitad de la noche, a la hora de la siesta. Algunos corrían, otros arrastraban su pena, o reptaban, o andaban de puntillas para no hacer ruido, los más se dejaban guiar. Agotados, cansados, perdidos, desorientados, llenos de esperanza.

Les acomodé en mi pecho.

No se me ocurrió mejor lugar para ellos, así que ventilé bien mi corazón, abrí las puertas y ventanas de par en par, y les preparé un hogar cálido, agradable, confortable, mullido. Fueron entrando con mucho cuidado, avergonzados unos, desconfiados otros, indecisos todos. Era curioso, cuantos más llegaban, más hueco había, cuantos más me invadían, más ligera me sentía, cuanto más les daba, más de colores pintaban mi interior.

Escuché sus batallas perdidas.

Hablaban de dudas, de decepción, de engaños, del eterno quiero y no puedo o puedo y no debo, de luchas de cabeza y tripas, de cobardía, de inseguridad, de momentos inoportunos, de fracasos por adelantado. De fantasmas y monstruos y abismos. De humanos volviendo a tropezar una vez más. De valientes con alma de cobardes, de lobos escondiéndose de Caperucita, de pieles de cordero como disfraz. De miedos ancestrales. Del último instante y el paso atrás. De esconderse en los baños de los bares, de huir tras el humo del cigarro, de naufragar en el fondo de las copas. De magia rota y felicidad desmoronándose.

Volvieron a empezar aún con más fuerza.

Se especializaron en más de cien millones de motivos, en esas causas que una vez creímos perdidas, en todas las palabras del mundo, en pupilas que aún brillan, en seguiremos adelante.
En besar sus rodillas magulladas, en hacer de tiritas de colorines cuando se cae en el parque, en convertirse en sábanas antibalas para protegernos de las brujas que vienen por la noche a colarse en la cama, en te quieros adormilados y juguetones, en todo saldrá bien entre abrazos bajo las mantas en el sofá cuando la vida duele, en risas y luchas de almohadas y cosquillas en la nariz y en la tripa.
También a veces en te necesito, en no me faltes nunca, en calla la boca de una vez y sudor y caricias y respiración entrecortada.
Saben estar en el momento justo, saben decirlo todo sin necesidad de decir nada, saben cruzar kilómetros de mar y borrar distancias de un plumazo, saben proteger y querer y cuidar y acompañar.

He prometido que nunca se perderán otra vez.

Un día fueron besos extraviados, olvidados en mitad de una guerra, de un miedo, de un por qué, de un nunca más.

Ahora, hablan por mí.
Son mi voz cuando no me salen las palabras.
Son mis brazos cuando el abrazo no basta.
Son mi cuerpo cuando el escudo no sirve de nada.

Soy yo diciendo aquí estoy cuando te haga falta.

 

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