Alma de blues – @Darkvelvet1

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Alma nunca tuvo maneras de lugar de encuentro.

A menudo guarda montañas de papeles y le deja la vocación de enredadera a los que piensan que los nudos son uniones.
Dice que los gritos le dejaron la voz en carne viva y por eso ahora huye de los argumentos que le levantan la voz.

Le ha puesto lindes herméticos a su boca y sigue caminos de agua. Deja carmín en cada noche loca y se toma cada gramo de ti que le permita el miedo.
Duerme siempre en vela, no parece que le cueste ser de lluvia.

Y es vagabunda, irracional…
Le pone historias a sus heridas, dice que cuando se siente sola, son las únicas que le recuerdan que respira.
Cada vez se viste menos, porque ha olvidado como salir.

La veo en su cadencia de canción. Vomitando pasos de mujer encadenada y a la vez tan libre. No es exactamente guapa, si la miras con excesiva luz, le veras una nariz demasiado grande o unos ojos demasiado pequeños. Sus contornos son fuertes y sus rasgos por separado parecen no encajar.
Aún así, lleva la sombra entre sus pasos y cuando cae el sol, nadie podría decir que no es hermosa.

Bebe mucho, no se acuerda de pintarse las uñas y últimamente ha dejado de pisar el callejón porque hay mucha  gente. Le tiene querencia a la soledad, le gusta bailar con ella cuando nadie más mira.

Le gusta el peligro, la luna y las películas de cine negro.
La vida le parece poco pero a la vez se le está haciendo larga.
Sueña con bares llenos de humo, con bolas de billar que afilan las notas de los besos y meterse en papeles de espía. Le gusta observar, escribir cuentos sobre la realidad que se imagina.

La puedes ver en compañía de renegados, artistas sin suerte o amores imposibles.
Está rota, duele verle la cojera en los labios, el corazón mellado.
Nadie sabe de donde vino, ni porque existe, si parece tan de cristal que soplarle equivaldría a una explosión.

Es una droga, la persigo como a la lluvia, le tengo guardada tanta sed que quizás es mejor que no me haga caso, que nunca me mire.
No me ve. Vive en otra dimensión, cada vez cierra antes las cortinas para reventar de bourbon y que nadie sepa que le pueden las ganas de acabar lento, paladeando la huida definitiva, siendo el soplo final de una trompeta.

Hace días que sé que ha muerto. La escuche tararear un blues.
Ella siempre dijo, que “Little Girl Blue” sería su epitafio y estuvo sonado toda la noche…

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