Aliens y unicornios – @Patryms

Patryms @Patryms, krakens y sirenas, Perspectivas

Con un poco de imaginación puedes vivir fácilmente toda tu vida en una tarde.

(Jean Anouilh)

 

Estoy enfadada. Harta. Cansada. Decepcionada, desconcertada y desmelenada. Hasta los santísimos… Decidlo como os dé la gana. Yo ya dije que voy a intentar dejar de definir algunas cosas y a olvidar lo que sé de algunas otras.

Estoy aburrida de los lunes, los miércoles e incluso los sábados. De que se coloquen los días uno encima del otro como si el Diablo me hubiese castigado a doblar una infinita colada de calcetines de campamento de verano.

Harta de las frases hechas. Me rechina la mandíbula con la sonrisita que contesta a todas esas capulladas del “ah, ya, entiendo”, “porque tú no quieres”, “lo que tienes que hacer es…”, “tranquila, que ya verás”, “es que si lo miras desde fuera” o “si yo fuera tú”, “quién te dice que mañana no”… Son como coger agua a puñados, de verdad, que pueden irse a tomar por culo.

Y del pero. Si hay algo de lo que esté hasta ya no sé decir dónde, es del PERO. Como decía Eduardo Sacheri: “El “pero” es la palabra más puta que conozco”.

Si me paro a mirarlo todo despacio, me canso. Y estoy cansada de no llegar al final si no voy medio camino con la lengua fuera y el otro medio mordiéndomela. Estoy olvidando las listas. En la última que hice acordé dejar de apuntar ruegos y pecados, y ahora llevo la lista de la compra en el móvil.

Y estoy enfadada con lo que cabe o no esperar. Resulta que no puedes pedir que los demás hagan las cosas como tú las harías. No todos somos iguales, claro. ¿Por qué no puedo mosquearme con quien me dijo blanco y ni si quiera se asombró cuando apareció completamente negro? ¿Por qué no puedo sentirme infravalorada cuando sé que alguien ha recibido mi mensaje y lo ignora? ¿Por qué tengo que sonreírle a la persona que me da un consejo? Vamos a ver: ¿por qué no puedo esperar que el mundo actué acorde a lo que yo le doy a ÉL?

Me desconciertan las reglas. Que ciertos lutos tengan que tener fecha de caducidad, a ciertas edades no se pueda soñar despierto y de que haya cosas que tenga que perdonar, otras que olvidar y otras que asimilar. Tienes que ser sincero, pero no puede verse siempre todo lo que estás pensando. Tienes que hacer lo que te pida el cuerpo, pero con cabeza. Tienes que entender, tienes que escuchar, tienes que esperar… Manténte cerca, pero no al alcance. Se, pero no me seas. ¡Queridos canones, dejad de mirarme con cara de circunstancia!

O dragones o princesas. Aliens o unicornios. Letras o ciencias. ¿Por qué no Thestrals?

Lo cierto es que quiero plantarme. O que me planto.

Me niego a dibujarme con un libro que me marcase, una canción que hable de mí, un color favorito, una estación o un solo amor que se me haya clavado en el pecho, hurgado las entrañas o registrado la vagina. Quiero tener varios de todos, conservar algunos, aprender de unos pocos y no olvidar a ninguno…

Y quiero dejar de escoger, de pensar, de medir. Al fin y al cabo, si hay algo que sé, es que la vida nos deja empezar más de una vez de cero.

 

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