Aliens y unicornios – @J_eSeKa

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La devoción de los más grandes es encontrar riesgos y peligros y jugar a los dados con la muerte. Yo sólo soy esos dados. ¿Si tengo algo que ver en esos asesinatos? Jajajaja. Yo no maté a nadie. Dios no mata. Dios solo dirige el camino. Amor, yo soy solo amor. Dios es amor. Yo sólo los amé. Yo amo a esos chicos que ustedes programaron. Les abrí la mano y les hice jugar con los dados. Sus padres los oprimieron, sus escuelas, el cine, la televisión, vuestro mundo les puso un bozal y una correa. La muerte es un perro que acaricias y cuidas hasta que un día te acaba mordiendo y a mí nunca me vacunaron contra la rabia. Yo sólo les quité el bozal, los liberé de su maldita sociedad, los amé y les guie en su camino. Son sus hijos los que llevan esos cuchillos en las manos y van por ustedes. Ustedes les enseñaron a morder.

Mírenme señores del jurado, no escondan sus ojos. Estamos en su corte, no teman. Soy Charles Manson. Soy Dios, pero no un Alien, ni un extraterrestre. Sepan que, si me miran con desprecio, veréis un idiota. Si lo hacéis con admiración, veréis a vuestro señor. Miradme con atención y os veréis a vosotros mismos. ¿Por qué creéis que me aman estos chicos? Porque en mí se ven a sí mismos y descubren que son amor. El que vosotros no sabéis darles. Ven el amor que les negáis. Que los libero del odio como el que llevan sus hermanos hasta Vietnam. Les doy lo que ellos quieren y los vacío de todo lo que ustedes necesitaban que fuesen. Les doy la oportunidad de ser yo, porque soy más real que ustedes. Soy algo mágico para ellos. Una revelación, un unicornio. Consiento que me amen ¿Acaso eso lo hace su miserable sociedad? ¡No! Ustedes los obligan a arrodillarse, a ser lo que vuestra sociedad necesita que sean: abogados, médicos, soldados… y procrear para perpetuarse, a cambio del gran sueño americano de un pastel de zanahoria y un pavo asado el Día de Acción de Gracias, rodeados de unos seres tan extraños como son su familia. Pero yo les doy otra familia. Una familia que los ama por como son, por como sienten, por como aman, sin necesidad de ser nada, ni nadie en vuestro mundo. Son dueños de sí mismos y a la vez de todo el mundo. De nuestro mundo. Del mundo que yo he creado para ellos. De un mundo que ya no podréis destruir. Cada día vendrán más. Cada día llegarán más hijos vuestros a vivir en mi mundo, porque ya no creen en el vuestro. Ese es vuestro miedo y sabéis que no lo podréis remediar.

Y ahora mátenme. Yo ya estoy muerto, y ellos también. Sí, mis chicos están muertos. Yo los maté para crearlos de nuevo. Mátenme, otra vez, como hicieron durante 16 años, condenándome a ser destruido y violado en reformatorios y cárceles. Mátenme si me creen culpable de algo. La vida no vale nada. Una vida vale una jarra de cerveza. Mi madre me vendió por una. O una bala. Sí…sí. ¡Sí, eso mismo! La bala de un blanco vale la vida de un negro. Acusáis a mis chicos de crímenes. Vosotros trazáis la línea entre lo que es y no es un crimen. ¡Oh, sí, claro! Los negros, los vietnamitas, los mexicanos que asesináis solo son víctimas irremediables por parte de vuestro sistema que os obliga a matar a millones para mantenerlo, sin que siquiera os ensuciéis las manos. Miren… Miren esta cruz gamada que llevo en la frente. Ustedes exterminaron a los nazis por matar a judíos en cámaras de gas, y ahora me van a condenar a mí a una. Jajajaja. ¿Saben? Dicen que convierto la verdad en mentira, pero ustedes hacen de la mentira una verdad. Yo…, yo… ¡Yo soy el reflejo de la mentira en la que vivís! Sentenciadme y matadme, pero no acabaréis conmigo, siempre estaré vivo en cada uno de vosotros. Pero os entiendo. Soy Dios y yo os entiendo. Sé que la muerte es sólo una ilusión, sólo una idea. No significa nada. Y algunos de vosotros lo sabéis. Sí, claro que sabéis que se mata para liberarlos. Es algo que se hace por ellos, no contra ellos. Que los libráis de algo muy cruel que se avecina. Por eso no os juzgo. Porque Dios no juzga. Dios ama. Por eso nunca juzgué a mis chicos. Nunca les obligué a nada, solo les dije que lo que hiciesen, lo hiciesen bien y que dejasen un mensaje al mundo de que ellos estuvieron allí.

Matadme, si creéis que así os libraréis de mí. Ahora los dados ya están lanzados y hay una jauría sin bozal, con la necesidad de morder.

 

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